
La lactancia materna es una de las experiencias más desafiantes y gratificantes en la vida de una madre. A través de la leche materna, se ofrece al bebé un alimento completo y equilibrado, además de fomentar un vínculo emocional especial. Sin embargo, hay momentos durante este proceso que pueden resultar especialmente complicados para las madres: las llamadas “crisis de lactancia” o “brotes de crecimiento”, fases temporales en las que el bebé parece que rechace el pecho o que la producción de leche no sea suficiente para satisfacer su demanda.
Estas crisis, lejos de ser un signo de que algo está mal, son parte de la evolución natural de la lactancia, pero la falta de conocimiento sobre ellas puede ser causa de abandono de la lactancia materna, sobretodo durante los primeros meses. En este artículo, exploraremos qué son las “crisis de lactancia” o “brotes de crecimiento”, cómo reconocerlas, qué las causa y cómo manejarlas de manera eficaz para que puedas continuar de forma confiada con la lactancia materna si así lo deseas.
Qué son las crisis de lactancia o brotes de crecimiento
Las crisis de lactancia son fases temporales en las que el bebé aumenta la demanda de leche y, para ajustarse a estas nuevas necesidades, el cuerpo de la madre necesita producir más leche. Esto puede generar una serie de comportamientos en el bebé que, al principio, resultan desconcertantes para la madre y el entorno, y puede que el proceso que hasta entonces fluía sin problemas se vuelva frustrante o incómodo. En siguientes artículos, desgranaremos las distintas crisis de lactancia que nos podemos encontrar, pero primero conozcamos un poco mejor qué sucede en ellas.
Las crisis de lactancia están directamente relacionadas con las necesidades de crecimiento del bebé y los avances en su desarrollo. A medida que el bebé crece, sus necesidades nutricionales aumentan, y para que la madre pueda satisfacer esta nueva demanda su cuerpo necesita adaptarse. Este proceso de ajuste no es inmediato, lo que genera una brecha temporal entre lo que el bebé demanda y lo que el cuerpo de la madre produce, y es en este lapso cuando el bebé se muestra más impaciente o irritable, ya que quiere más leche de la que está disponible en ese momento.
Al estar más tiempo al pecho y succionar con más frecuencia, el bebé envía señales al cuerpo de la madre para que incremente la producción de leche. Es importante destacar que estas crisis no son permanentes, y suelen durar unos pocos días, mientras el cuerpo de la madre se adapta a las nuevas necesidades del bebé. Durante estos episodios, es común que las madres experimenten ansiedad o dudas sobre si están produciendo suficiente leche o si el bebé está satisfecho. Sin embargo, es fundamental recordar que las crisis de lactancia son normales y pasajeras.
Signos de una crisis de lactancia o brotes de crecimiento
Hay unos comportamientos que suelen ser comunes en el momento en que una familia atraviesa una crisis de lactancia o brote de crecimiento:
- Llanto frecuente: El bebé parece inconsolable incluso después de haber estado al pecho durante un buen rato.
- Irritabilidad durante las tomas: El bebé tira del pezón, se pone nervioso y parece frustrado.
- Demanda constante de pecho: Parece que el bebé quiere estar al pecho todo el tiempo, como si no se sintiera saciado.
- Tomas más cortas pero frecuentes: A veces el bebé se engancha al pecho pero se suelta rápidamente, para luego volver a pedir más.
Estos síntomas pueden hacerte sentir que no estás produciendo suficiente leche o que tu bebé no está obteniendo los nutrientes que necesita y tiene hambre. Sin embargo, es crucial entender que estos comportamientos son una señal natural de que tu bebé está ayudando a aumentar tu producción de leche. A simple vista, parece que rechaza el pecho, pero en realidad lo que está ocurriendo es que, al necesitar más leche para satisfacer su nueva demanda, lo pide constantemente en un intento de estimular las glándulas mamarias y aumentar la producción.
¿El secreto para aumentar la producción de leche?
La respuesta es sencilla: ofrecer el pecho con la mayor frecuencia posible. El proceso de producción de leche funciona como un sistema de oferta y demanda: cuanto más succiona el bebé, más leche producirá tu cuerpo. Por lo tanto, durante una crisis de lactancia, el mejor remedio es poner al bebé al pecho tanto como sea posible, ese es nuestro mayor secreto: usar lo que ya tenemos. Ofrecer el pecho a demanda, como vimos en este artículo, es lo que ayudará a pasar estas crisis de lactancia o brotes de crecimiento lo más airosas posible.
El riesgo de la suplementación artificial durante una crisis
Ante la angustia de ver a tu bebé inquieto y parecer insatisfecho, es fácil pensar en recurrir a la fórmula para “completar” la alimentación. Sin embargo, este enfoque puede ser contraproducente y, en lugar de solucionar el problema, puede generar un círculo vicioso que podría afectar la producción de leche a largo plazo. Cuando introduces suplementos artificiales, tu bebé succiona menos del pecho, lo que significa que tu cuerpo recibe menos estimulación y, por tanto, menos señales para producir leche. Así, el bebé cada vez depende más del suplemento, mientras que tu producción de leche disminuye progresivamente al no recibir el estímulo.
Manejo de las crisis de lactancia: consejos prácticos
Las crisis de lactancia pueden ser emocionalmente desafiantes, pero esperamos que con las siguientes estrategias puedas sobrellevarlas de la mejor manera posible:
- Confía en tu cuerpo y en tu bebé: Tu cuerpo sabe cómo adaptarse a las necesidades de tu bebé. Aunque te sientas agotada o insegura, confía en tu capacidad para producir la cantidad de leche adecuada.
- Ofrece el pecho a demanda: Durante las crisis, es común que el bebé quiera amamantar con más frecuencia, no te preocupes por los horarios durante una crisis. Aunque pueda ser agotador, ofrecer el pecho a demanda es la mejor forma de estimular la producción de leche y pasar la crisis lo antes posible.
- Mantén la calma: Las crisis pueden generar ansiedad, pero es importante mantener la calma. El estrés puede interferir en la lactancia, por lo que buscar apoyo, descansar y confiar en el proceso es clave.
- Evita las distracciones externas: Durante una crisis, es común que recibas comentarios de personas cercanas que te sugieren que tu bebé no está recibiendo suficiente leche. Mantén la calma y sigue tus instintos. Tú y tu bebé estáis haciendo un gran trabajo juntos.
- Busca apoyo: Ya sea a través de una comadrona, asesora de lactancia, grupos de apoyo o hablando con otras madres que han pasado por lo mismo, contar con una red de apoyo y compartir tus experiencias con otras madres puede darte la confianza que necesitas para continuar.
- Evita el biberón en las crisis: A menos que sea estrictamente necesario, evita introducir el biberón durante una crisis de lactancia, ya que esto puede interferir con la succión del bebé y hacer que tu producción de leche disminuya.
Las crisis de lactancia son parte del proceso natural de crecimiento y desarrollo de tu bebé. Aunque pueden ser momentos desafiantes y generar dudas sobre tu capacidad para producir suficiente leche, lo más importante es confiar en el poder de la lactancia materna y en tu capacidad para adaptarte a las necesidades de tu bebé. Recuerda que, cuanto más le ofrezcas el pecho, más leche producirás. Tú y tu bebé estáis perfectamente equipados para superar estas crisis juntos, y con paciencia y constancia, pronto la producción de leche se ajustará a su demanda. ¡Confía en ti misma y en el maravilloso proceso que estás viviendo!
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