Método Kassing: cómo ofrecer biberón desde la presencia

dar biberón

Cuando hablamos de lactancia y vínculo solemos pensar automáticamente en el pecho. Pero la realidad es que dar biberón también puede ser una experiencia profunda de vínculo, regulación emocional, mirada, sostén y conexión. No es solo “alimentar”. Es acompañar. Es maternar desde la presencia. En las últimas décadas se han ido estudiando distintas formas de ofrecer el biberón que apoyen mejor el desarrollo neurológico del bebé, respeten sus ritmos y eviten dificultades posteriores en la lactancia materna si es que esta se desea realizar. Dentro de esas propuestas aparece el método Kassing, una técnica sencilla y muy útil para familias que combinan pecho y biberón, o que alimentan exclusivamente con leche extraída o fórmula. Aquí te cuento en qué consiste, por qué puede ser un gran aliado y cómo aplicarlo desde la calma y la conexión.

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¿Qué es el método Kassing?

El método Kassing es una forma de ofrecer el biberón que imita algunos aspectos de la lactancia al pecho, permitiendo que el bebé mantenga un ritmo propio, un flujo más controlado y una postura que favorece el trabajo de su musculatura oral. Su objetivo no es “hacer que el bebé coma menos”, sino respetar su autorregulación y evitar que el biberón se convierta en una experiencia pasiva donde el bebé no tiene más opción que tragar rápidamente un flujo constante de leche. Es, en definitiva, una propuesta que pone al bebé en el centro, honrando su capacidad para comunicar hambre, saciedad, incomodidad o necesidad de pausa.

Aplicar el método Kassing ofrece muchas ventajas:

1. Favorece la autorregulación. El bebé aprende a parar, a descansar, a retomar, a marcar el ritmo. Esto reduce la sobrealimentación y promueve un vínculo más consciente con su sensación interna de saciedad.

2. Reduce la confusión tetina-pezón. Al controlar mejor el flujo y permitir que el bebé participe activamente en la succión, se minimizan las dificultades si la familia desea mantener lactancia materna.

3. Promueve el desarrollo oro-motor. La postura semi-vertical y el trabajo activo de succión fortalecen músculos importantes para el habla y la deglución.

4. Facilita una experiencia vincular auténtica. Mirada, presencia, piel, olor, voz… Dar biberón puede ser un ritual de conexión tan profundo como el pecho.

5. Respeta las señales. No se “acaba el biberón porque sí”. Se acompaña al bebé para que sea él quien indique cuándo tiene hambre y cuándo ha terminado, algo fundamental para su bienestar emocional y fisiológico.

confusión tetina pezón

Cómo aplicar el método Kassing paso a paso

1. Coloca al bebé en posición semi-sentada

Ni tumbado completamente (porque facilita demasiado el flujo) ni completamente sentado. Busca un término medio: espalda inclinada, cabeza alineada con el cuerpo, y tu brazo sosteniendo su postura con firmeza y suavidad. La idea es permitir que el bebé tenga un papel activo, no que la leche caiga sola por gravedad.

2. Ofrécele el biberón desde la presencia

Antes de introducir la tetina, muéstrale el biberón, háblale, mírale, acompáñale. El bebé necesita sentir que la alimentación no es un acto automático, sino un encuentro. Respira. Pausa. Estás ahí con él o ella.

3. Deja que el bebé “busque” la tetina

Igual que haría en el pecho. No insertemos la tetina directamente en su boca. Acércala a sus labios y espera a que sea el bebé quien la tome voluntariamente. Esto ya reduce el ritmo y le da control.

4. Mantén el biberón en horizontal

El truco es que la leche no fluya sola. Inclina ligeramente el biberón, pero no tanto como para que la tetina se llene por completo. De esta forma, el bebé debe succionar activamente para conseguir leche, igual que haría en el pecho.

5. Haz pausas naturales

Retira ligeramente la tetina cada cierto tiempo. Observa al bebé:

  • ¿Mastica la tetina?
  • ¿Se queda quieto?
  • ¿Cierra los ojos?
  • ¿Se arquea?

Cada gesto te va dando información. Las pausas imitan los cambios de flujo del pecho y permiten al bebé respirar, descansar y evaluar si quiere seguir.

6. Cambia de lado en cada toma

Este es un punto poco conocido pero muy importante. Igual que en la lactancia materna alternamos el pecho, en el método Kassing cambiamos al bebé de brazo, no solo por nuestra comodidad, sino para:

  • Favorecer la lateralidad.
  • Ofrecer estimulación visual y postural equilibrada.
  • Evitar tensiones musculares.
  • Permitir un desarrollo simétrico del cuello y la musculatura facial.

Es un gesto pequeño que tiene un impacto grande.

7. Si es posible, que sea siempre la misma persona

No siempre se puede, y no pasa nada. Pero cuando damos biberón desde el acompañamiento consciente, la repetición crea seguridad. El bebé reconoce el olor, la forma de sostenerlo, el ritmo, la voz. Esto ayuda a su regulación emocional. Si varias personas dan el biberón, lo ideal es que todas compartan la misma filosofía de presencia y respeto.

8. Respeta sus señales de hambre y saciedad

El objetivo nunca es “terminar el biberón”. El objetivo es nutrir. Si el bebé:

  • gira la cabeza,
  • cierra la boca,
  • relaja el cuerpo,
  • se desconecta
  • o rechaza la tetina,

esa es su señal. No insistamos. La saciedad es una de las primeras experiencias de autonomía que un bebé puede tener, y acompañarla es un acto de profundo respeto.

lactancia mixta sin interferencias

Dar biberón también es vínculo

Existe la creencia extendida de que el vínculo más intenso se crea solo a través del pecho. Y aunque el contacto piel con piel y la lactancia materna tienen grandes beneficios, lo que realmente genera vínculo es:

  • Tu mirada.
  • Tu presencia.
  • Tu disponibilidad emocional.
  • Tu forma de sostener.
  • Tu forma de escuchar sus señales.
  • Tu manera de responder.

El biberón no rompe esto. Puedes hablarle. Puedes acariciarle. Puedes sostener su manita. Puedes dejar que explore tu rostro. Puedes sentir su respiración pausada. Puedes mecerle mientras succiona. Puedes convertir ese momento en un ritual de encuentro. La maternidad y la paternidad no están definidas por el tipo de leche, sino por el tipo de presencia.

¿Es el método Kassing para todas las familias?

En general, sí. Es una técnica respetuosa, fisiológica y muy intuitiva que beneficia tanto a bebés alimentados con fórmula como a los que reciben leche materna extraída. Es especialmente útil cuando:

  • quieres mantener una lactancia mixta sin interferencias;
  • ofreces biberón ocasionalmente;
  • el bebé toma biberón de forma regular y quieres evitar atragantamientos o sobreingestas;
  • deseas fomentar una alimentación más consciente y respetuosa desde el inicio.

No necesita materiales especiales. No requiere entrenamiento formal. Solo requiere tiempo, mirada y presencia.

método kassing

El método Kassing no es un “truco” ni una técnica rígida que haya que seguir al pie de la letra. Es una manera de ver la alimentación del bebé desde otro prisma: uno mucho más respetuoso, más humano y más conectado. Dar biberón puede ser una experiencia perfectamente vinculante, llena de amor y de sentido. Y tú puedes construirla día a día con estos pequeños gestos.

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