
El sueño es uno de los aspectos más cruciales y desafiantes durante los primeros meses de vida de un bebé. A pesar de que los bebés duermen muchas horas al día, sus patrones de sueño son tan diferentes de los de los adultos que pueden causar confusión y agotamiento en las familias. Comprender estos patrones de sueño y cómo manejarlos puede ser clave para garantizar el descanso del bebé y de toda la familia. En este artículo exploraremos el sueño de los bebés de 0 a 3 meses, desmitificaremos algunos de los comentarios más comunes y hablaremos sobre qué estrategias pueden ayudar a toda la familia a descansar de la mejor manera posible.
Entendiendo el sueño del recién nacido
El sueño de los bebés de 0 a 3 meses es muy diferente al nuestro ya que duermen de manera irregular, con un ciclo de sueño que puede variar considerablemente. Durante los primeros meses de vida, los bebés pasan la mayor parte del tiempo haciendo dos cosas: durmiendo y comiendo. Estas son las dos actividades más importantes para su desarrollo en esta etapa, y ambos procesos están estrechamente relacionados. Vamos a dividir en tres bloques las características más importantes para entender el sueño de los bebés de 0 a 3 meses un poco mejor.
Ciclos de 50 minutos
Como vimos en este artículo sobre el sueño infantil, los recién nacidos tienen solo dos etapas principales de sueño: el sueño REM y el NoREM, a diferencia de las personas adultas, que realizamos cuatro etapas NoREM y una etapa REM. En el sueño de los bebés de 0 a 3 meses, un ciclo completo de sueño dura aproximadamente 50 minutos, mucho menos que el ciclo de sueño de un adulto, que dura entre 90 y 120 minutos. Además, la mayoría del tiempo entran directamente en fase REM, “saltándose” en gran medida la fase NoREM, y el sueño REM es una fase más ligera, lo que significa que los bebés son más propensos a despertarse mientras duermen.
Este patrón de sueño de 50 minutos significa que es normal que los recién nacidos se despierten cada hora o menos, lo que no quita que a veces puedan enlazar alguna fase seguida. Pero por norma, esto suele traducirse en noches de sueño muy interrumpido, ya que el bebé no solo se despierta con frecuencia, sino que también puede necesitar ser alimentado, consolado o cambiado de pañal en cada uno de estos despertares, y esto afecta al descanso de toda la familia.
Despertares frecuentes
A diferencia de los adultos, los recién nacidos necesitan despertarse con frecuencia, y esto está profundamente arraigado en su instinto de supervivencia. Los bebés llegan al mundo completamente dependientes de sus cuidadores para su supervivencia, lo que significa que necesitan asegurarse de que siempre hay alguien cerca para protegerlos y alimentarlos. Este comportamiento está programado biológicamente, lo que les lleva a despertarse con regularidad para comprobar que están seguros y para satisfacer sus necesidades de alimentación. Es común que los recién nacidos se despierten cada 1 o 2 horas para comer, aunque a veces se pueda alargar algo más.
Los bebés tienen estómagos pequeños que no pueden contener grandes cantidades de leche, por lo que necesitan alimentarse frecuentemente para mantener sus niveles de energía y para crecer. En el caso de los bebés que son amamantados, estos despertares frecuentes también sirven para estimular la producción de leche materna. Cuanto más frecuentemente se alimenta un bebé, más leche produce el cuerpo de la madre, lo que garantiza que haya suficiente alimento disponible para el bebé en crecimiento
También hay un fuerte componente de necesidad de contacto físico, que puede ayudar a calmar al bebé, reducir el llanto y facilitar el sueño. El contacto piel con piel es crucial para el bienestar de un recién nacido. Los bebés se sienten más seguros y tranquilos cuando están en brazos de sus padres. Una excelente manera de mantener al bebé cerca mientras se atienden otras tareas es usar un portabebés como vimos en este articulo. Esto permite que el bebé se sienta seguro y confortable, al mismo tiempo que permite a los padres tener las manos libres para hacer otras cosas.
Ritmo circadiano
Una de las grandes diferencias entre el sueño de los bebés de 0 a 3 meses y el de un adulto es que los recién nacidos no tienen un ritmo circadiano establecido. En otras palabras, no pueden diferenciar entre el día y la noche. Los despertares nocturnos y diurnos son, para ellos, prácticamente iguales, y es poco probable que enlacen los ciclos de sueño durante la noche. Esto significa que, para los padres, las noches pueden sentirse interminables, con despertares constantes que hacen que todos en la familia duerman poco.
Este patrón es completamente normal y esperado en los recién nacidos. Sin embargo, con el tiempo, los bebés comenzarán a desarrollar un ritmo circadiano, ayudados por la exposición a la luz natural durante el día y la oscuridad por la noche, lo que les ayudará a dormir más tiempo durante la noche y estar más despiertos durante el día. Este desarrollo puede llevar unos meses, por lo que es importante tener expectativas realistas durante este periodo.
Estrategias para las noches con bebés de 0 a 3 meses
Aunque el sueño del recién nacido sigue un ritmo natural que no puede ser forzado, en este artículo tenéis un apartado con estrategias que pueden ayudar a fomentar hábitos de sueño saludables desde el principio, como puede ser el establecer una rutina (un patrón suave cuando hablamos del sueño de los bebés de 0 a 3 meses), crear un ambiente propicio u observar sus señales tempranas para que no esté demasiado cansado. Y, aunque es completamente normal que los bebés se despierten varias veces durante la noche, aquí os dejamos algunos consejos para manejar estos despertares de manera que ambos podáis volver a dormiros rápidamente:
- Realizar colecho: Dormir en la misma cama, o cerca del bebé, es una práctica muy útil. Facilita la alimentación nocturna y ayuda a que toda la familia vuelva a dormirse más rápidamente al no tener que estar moviéndose de una habitación a otra. Es importante practicar colecho de manera segura tal y como veremos en siguientes artículos.
- Mantener las luces bajas: Durante las tomas nocturnas y los cambios de pañal, mantén la habitación lo más oscura posible. Con una pequeña luz auxiliar, de temperatura cálida, será suficiente. Esto ayudará a tu bebé a ir integrando el ritmo circadiano del que hemos hablado y a que toda la familia se desvele lo mínimo posible y pueda retomar el sueño con mayor facilidad.
- Evitar la estimulación excesiva: Durante la noche, intenta que la interacción con tu bebé sea lo más calmada y silenciosa posible. Esto ayudará a evitar que se despierte completamente y le facilitará volver a dormirse.
- Paciencia y consistencia: Cada bebé tiene su propio ritmo de desarrollo. Es fundamental ser paciente y consistente con las rutinas y recordar que esta etapa, aunque desafiante, es temporal.
Mitos comunes sobre el sueño de los bebés de 0 a 3 meses
“Los bebés deben dormir toda la noche desde las primeras semanas”. Este es un mito muy común que puede generar expectativas poco realistas. Como vimos en este artículo, ni siquiera las personas adultas dormimos del tirón, la diferencia es que nosotras sabemos enlazar fases de sueño sin prácticamente enterarnos y nuestros bebés nos necesitan para enlazarlas (además de cubrir sus necesidades básicas). En este punto es importante recordar que los despertares nocturnos son completamente normales.
“Si mantienes al bebé despierto durante el día, dormirá mejor por la noche”. Esto no es cierto. Un bebé sobreestimulado y demasiado cansado puede tener más dificultades para dormir bien al estar más irritable y/o activo. Es importante permitir que los bebés duerman tanto como necesiten durante el día.
“Si duerme siempre en tus brazos vas a malcriarlo”. Esta es una idea errónea. De hecho, el contacto cercano ayuda a fortalecer el vínculo entre el bebé y sus cuidadores, y puede incluso ayudar al bebé a dormir mejor al sentirse más seguro y protegido, ya que como hemos visto anteriormente el contacto físico es muy necesario para ellos.
“Si duerme en tu cama no lo vas a sacar nunca de ahí”. Como dice el pediatra Carlos González, “un niño que duerme con sus padres desde el principio, seguro que a los 3 años ya querrá dormir solo. Porque no tuvo que invertir los 3 años de su vida intentando, noche tras noche, conseguir lo que tanto necesitaba”.
Los primeros meses con un recién nacido pueden ser agotadores, pero comprender el sueño de los bebés de 0 a 3 meses puede ayudar a aliviar parte del estrés y la frustración que a menudo acompañan a esta etapa. Recuerda que cada bebé es único, y lo que funciona para uno puede no funcionar para otro. La clave está en ser paciente, adaptarse a las necesidades de tu bebé y buscar maneras de hacer que toda la familia descanse lo mejor posible. Con el tiempo, tanto tú como tu bebé encontraréis un ritmo que funcione para ambos, permitiendo que disfrutéis de este precioso aunque desafiante tiempo juntos.
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