
El sueño es una parte fundamental del desarrollo de los bebés, pero a menudo surge la pregunta: ¿necesitan “aprender” a dormir? La verdad es que los bebés tienen la capacidad innata de dormir desde antes de nacer. Sin embargo, su sueño no sigue los mismos patrones que el de los adultos. En este artículo, exploraremos la importancia de respetar el ritmo natural del sueño de los bebés y cómo algunas técnicas para forzar patrones pueden afectar negativamente a su desarrollo.
La verdad sobre el sueño de los bebés: ¿por qué no duermen del tirón?
Los bebés no duermen de forma continua porque aún no han desarrollado los patrones adultos de sueño y no tienen un ciclo consolidado. En lugar de eso, duermen en ciclos más cortos y ligeros, lo que hace que se despierten con mayor frecuencia durante la noche. Además, durante el sueño, pasan por diversas etapas, desde períodos de sueño ligero hasta sueño profundo. Este proceso es fundamental para su desarrollo físico y cognitivo, ya que durante estas fases se consolida la información aprendida durante el día y se promueve un crecimiento saludable. Puedes saber más sobre las fases de sueño en este artículo.
Realmente, las personas adultas tampoco dormimos del tirón, solo que la mayoría de veces no somos conscientes de ello porque sabemos enlazar el sueño entre fases, pero nuestros bebés no saben volver a dormirse solos y nos necesitan para ello. Estos despertares frecuentes también sirven, de manera totalmente instintiva, para proteger al bebé de posibles peligros y para su supervivencia, ya que facilitan la alimentación y el contacto físico con su madre y su padre. Aunque es agotador, es importante comprender que despertarse durante la noche es normal y necesario para su desarrollo.
Técnicas para “enseñar” a los bebés a dormir: ¿dejarles llorar funciona?
En la búsqueda de una noche de sueño ininterrumpido, madres y padres recurren a técnicas extendidas, sobretodo en generaciones anteriores, como la de dejar llorar a sus bebés. Efectivamente, a corto plazo es algo que nos dará resultados. Sin embargo, esta práctica puede tener consecuencias negativas a largo plazo. Dejar llorar a un bebé de una forma desconsolada y en soledad, aumenta sus niveles de estrés y cortisol, lo que puede afectar negativamente a su desarrollo emocional y a su vínculo con sus cuidadores. Además, enseñar a los bebés a “autonomizarse” en el sueño puede llevar a lo que se llama “indefensión aprendida”, donde el bebé aprende a dormir solo, sí, pero también que sus necesidades no serán atendidas cuando lo necesite, lo que puede afectar a su autoestima y a la confianza que depositen en nosotros en un futuro.
El vínculo entre un bebé y sus cuidadores es fundamental para su desarrollo emocional y su capacidad para regular sus emociones. Responder de manera sensible a las necesidades del bebé fortalece este vínculo y les brinda seguridad emocional. Negarles atención cuando la necesitan puede socavar este vínculo y afectar su confianza. Los bebés confían en nosotros para satisfacer sus necesidades básicas, incluidas las relacionadas con el sueño. Al responder de manera atenta a estas necesidades, les ayudamos a establecer un patrón de sueño saludable.
¿Quién realmente necesita dormir?
Es natural que madres y padres nos sintamos agotados por las noches sin dormir, especialmente debido al acelerado ritmo de vida que llevamos: rendir en nuestros trabajos, sostener el hogar, cuidar las relaciones personales, … A menudo, nos enfocamos en buscar soluciones rápidas para mejorar nuestro propio sueño, pero debemos considerar cómo estas decisiones afectan a nuestros hijos a largo plazo. Es crucial recordar que nuestras acciones están siendo motivadas por nuestras necesidades y no necesariamente por las de nuestros bebés.
En este sentido, encontrar un equilibrio entre nuestras necesidades y las de nuestros hijos es esencial para el bienestar familiar. Esto implica observarnos a nosotros mismos y a nuestros bebés, y adaptar las rutinas a las necesidades de sueño de todos los miembros de la familia. Priorizar el descanso adecuado tanto para adultas como para peques contribuye no solo a la salud física y mental de cada persona, sino también a la armonía en el hogar.
El sueño de los bebés es un proceso natural que se desarrolla a su propio ritmo. Si bien puede ser difícil lidiar con las noches sin dormir, es importante recordar que estos despertares frecuentes son normales y necesarios para su desarrollo. Al responder de manera sensible a las necesidades de sueño sentamos las bases para un desarrollo saludable y un vínculo emocional fuerte. En lugar de intentar “enseñar” a los bebés a dormir, podríamos aprender a respetar y apoyar su ritmo natural de sueño para garantizar su bienestar a largo plazo. Es cansado, se hace eterno y muchas noches no sabemos ni como las hemos pasado, pero a medida que sientan seguridad nos irán necesitando menos.
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