
La vitamina D es un nutriente vital para el cuerpo humano, conocida principalmente por su papel en la salud ósea. Sin embargo, su importancia va mucho más allá de la fortaleza de los huesos. Crucial para el desarrollo y la salud en todas las etapas de la vida, su importancia es especialmente relevante durante la infancia. En este artículo, exploraremos cómo se obtiene la vitamina D, sus beneficios para la salud y por qué es fundamental para los niños en crecimiento.
Qué es la vitamina D
La vitamina D es una vitamina liposoluble, lo que significa que se disuelve en grasas y se almacena en el tejido adiposo del cuerpo. La principal función de la vitamina D es ayudar a nuestro cuerpo a absorber el calcio, lo que ayuda a mantener la densidad ósea y prevenir enfermedades como la osteoporosis y el raquitismo. Así que es muy importante para toda la población, pero sobre todo lo es en los peques, que están en constante crecimiento.
Pero la vitamina D no solo facilita la absorción de calcio, sino que también tiene efectos inmunomoduladores y antiinflamatorios vitales para la salud. Esto es crucial para el sistema inmunológico, combatiendo infecciones y enfermedades, mientras mejora la salud cardiovascular en general y reduce la inflamación asociada con afecciones crónicas.
Además, la vitamina D no solo impacta en la salud física, sino también en la mental. Se ha demostrado su participación en la regulación del estado de ánimo, destacando su papel en la prevención de trastornos como la depresión. Seguramente has vivido esa sensación de bienestar general al sentarte en un banco para recibir la luz del sol en la cara durante un ratito.
Cómo obtener Vitamina D
La principal fuente de vitamina D es la exposición solar. Cuando los rayos ultravioleta del sol alcanzan la piel, desencadenan la síntesis de vitamina D3. La cantidad necesaria de exposición varía según factores como la latitud, la estación del año, la hora del día, la pigmentación de la piel y el uso de protector solar, por lo que algunas personas pueden necesitar más tiempo al sol que otras para sintetizar suficiente vitamina D. Es esencial equilibrar la exposición solar para obtener los beneficios sin exponerse al riesgo de quemaduras solares o daño cutáneo a largo plazo, en este artículo tenéis información sobre cómo utilizar correctamente la crema solar.
La vitamina D también se puede obtener a través en la dieta, aunque en menor medida que a través de la exposición solar. Encontramos en la mayoría de setas, como el champiñón portobello o los hongos shiitake, que han sido expuestos a la luz solar durante su crecimiento. Sin embargo, las setas cultivadas en interiores suelen contener cantidades mínimas de vitamina D. Además, algunos alimentos están fortificados con vitamina D, como ciertas leches y bebidas vegetales. Aunque la obtención a través de la dieta es menos común, aún puede ser una contribución significativa para mantener niveles adecuados en la salud.
Así que ya vemos que la mayor obtención de vitamina D es gratuita y agradable, pero seamos realistas, vivimos en un día a día en el que estamos poco o nada expuestos al aire libre debido a nuestras responsabilidades diarias. Realmente en esas horas de sol es cuando estamos trabajando, normalmente en lugares interiores, o nuestros peques están en las escuelas. Por lo tanto, en la mayoría de los estilos de vida actuales, se vuelve necesaria la suplementación para garantizar niveles adecuados de vitamina D.
Suplementación
En la actualidad, en el momento en el que nace un bebé, los pediatras recomiendan la suplementación de vitamina D hasta el primer año de vida. Pero realmente, sin una mínima exposición diaria al sol, es mucho más recomendable tomar suplementación siempre que no encontremos un hueco en el día para recibir esa luz natural que tanto bien nos hace, durante todas las etapas de la vida. La suplementación no debe sustituir el que intentemos buscar ese rato de exposición natural al sol, pero es una opción práctica y efectiva para garantizar niveles adecuados si no nos es posible.
La suplementacion debe ser realizada y supervisada por un profesional de la salud, ya sea un pediatra si hablamos de peques o un médico o nutricionista en el caso también de personas adultas. Los dosis recomendadas pueden variar según la edad, el sexo, la salud general y otros factores individuales, como los horarios o el estilo de vida. Es crucial ajustar la dosis a las necesidades de cada miembro de la familia para garantizar una ingesta óptima y segura.
A pesar de la facilidad en que podríamos obtener vitamina D en la mayoría de los casos, su deficiencia es un problema de salud pública en muchas partes del mundo debido al estilo de vida de la mayor parte de la población. Es un nutriente esencial que desempeña numerosos roles importantes en el cuerpo, y el no tener unos correctos niveles puede tener graves consecuencias para la salud, como problemas óseos, mayor riesgo de enfermedades crónicas, debilidad muscular y mayor riesgo de infecciones. Por lo que es fundamental asegurar una ingesta adecuada de vitamina D a través de la exposición solar y una dieta equilibrada. Y tú, ¿has recibido hoy tu dosis de vitamina D?
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