
Cuando un bebé comienza a gatear, es un momento emocionante para madres y padres. Ver a tu peque desplazarse por el suelo con sus propias fuerzas es un hito importante en su desarrollo. Sin embargo, esta etapa plantea preguntas sobre la necesidad del uso de zapatos para gatear. ¿Realmente los necesita cuando está en la fase de gateo? ¿Cuáles son los beneficios y desventajas de usarlos o no? En este artículo exploraremos estos aspectos para ayudarte a tomar una decisión informada.
Desarrollo natural del pie
Tal y como hablamos en este artículo sobre el uso de zapatos en recién nacidos, unos pies descalzos promueven un mejor desarrollo en muchos sentidos. Los pies de los bebés son muy diferentes a los de los adultos. Al nacer, los pies están formados por cartílago, que con el tiempo se convertirá en hueso. Este proceso continúa hasta la adolescencia. Por tanto, durante los primeros años es crucial que los pies del bebé se desarrollen correctamente para evitar problemas futuros.
El gateo es una fase en la que los bebés comienzan a explorar su entorno de manera más activa. Este es un momento importante para el desarrollo motor, ya que el gateo ayuda a fortalecer los músculos de las piernas y los pies, y mejora la coordinación y el equilibrio. Gatear descalzo permite que los pies se desarrollen de manera natural, sin restricciones, sintiendo mejor el suelo, mejorando su percepción sensorial y su conciencia corporal. Además, tendrá mejor movilidad en pies y tobillos, lo que es esencial para prepararles para siguientes hitos, como ponerse de pie y caminar.
Cuándo son necesarios los zapatos para gatear
Aunque gatear descalzo tiene muchos beneficios, hay situaciones en las que cubrir los pies puede ser necesario. En casa y lugares donde no puedan hacerse daño, si por ejemplo hace frío, bastará con unos calcetines para mantener los pies calientes, como vemos en este artículo. Y estando en la calle le pueden dar más protección a sus deditos, pero en espacios controlados no sería necesario nada más. Hay otros momentos donde unos calcetines no serán suficientes y tendremos que cubrir un poco más.
Por ejemplo, para protegerles de superficies exteriores donde no podamos controlar objetos peligrosos (como la terraza de un bar donde podría haber algún cristal) o donde no podamos controlar una temperatura muy caliente o muy fría (como la arena de la playa o la nieve). También pueden ser necesarios por una cuestión de higiene, en lugares públicos o zonas donde el suelo no esté especialmente limpio y esa suciedad pueda traspasar perfectamente un calcetín.
Por otro lado, al empezar a desplazarse con el gateo, poco a poco se irán apoyando en lugares para ponerse de pie, y en ese momento también puede ser necesario ponerles unos zapatos para evitar resbalones. Sea como sea, estos zapatos de los que hablamos tendrían que ser más parecidos a unos calcetines que a unos zapatos convencionales, que no les limiten la movilidad del pie ni el tobillo. Así que vamos a ver qué características deberían tener.
Elección de zapatos para gatear
Si ya tenemos claro que, para el lugar donde va a estar nuestro peque, necesita un zapato para cubrir su pie, ya que descalza o con un calcetín no es posible, podemos tener en cuenta distintos aspectos que nos ayudarán a escoger un zapato lo más respetuoso con su momento de desarrollo actual. Por un lado, los zapatos deben tener la suela flexible, fina e igual por delante que por detrás, evitando zapatos rígidos o demasiado estructurados que puedan interferir. Para cuando comience a levantarse, podemos tener en cuenta también que la suela sea antideslizante, y así le de mayor tracción.
Para el ajuste, mejor si es con velcro, de esta manera podemos ajustar bien sin apretar y nos adaptaremos mejor al pie. Y comprobar que les estamos comprando la talla adecuada, ni demasiado pequeño ni demasiado grande, ya que pueden causar incomodidad e interferir. La parte delantera debe ser ancha, que los dedos tengan espacio suficiente para moverse según necesiten y así mantener mejor el agarre y equilibrio. Y el contrafuerte, la parte trasera, debe ser flexible, que lo podamos doblar sin dificultad.
Es fascinante ver la movilidad de los pies de peques que tienen esa libertad, jugando con sus dedos para mantenerse en pie de una forma que pocas personas adultas podemos hacer. Y, a pesar de lo que os digan, no aprenderá antes a caminar por llevar zapatos, los pies sanos están diseñados para caminar cuando los peques están preparados para ello, que implica muchos otros factores. Cada bebé es único, y lo más importante es observar y responder a sus necesidades individuales. Gatear es una gran etapa en su crecimiento y, con el enfoque adecuado, puedes asegurarte de que tu bebé tenga una experiencia segura y enriquecedora mientras explora el mundo a su alrededor.
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