Portear a los peques es una práctica cada vez más extendida, y no es casualidad: como vimos en “El porteo: más que una moda”, beneficia tanto a quien portea como al bebé. Pero no todo vale a la hora de portear: elegir bien el portabebés y conocer algunos principios básicos es esencial para hacerlo de manera ergonómica y segura. Este artículo te ayudará a entender cómo ajustar el porteo a tu bebé, qué postura es la correcta y qué comprobaciones básicas debes hacer siempre.
Qué significa “porteo ergonómico”
El porteo ergonómico es mucho más que aplicar una técnica: es una forma de escucha y de conexión. Implica observar al bebé, respetar sus tiempos, cuidar tu cuerpo y vivir el contacto como un diálogo. Cada ajuste, cada movimiento, cada respiración compartida fortalece un lazo que deja huella más allá de lo físico. El porteo ergonómico no se trata solo de “llevar al bebé encima”, sino de hacerlo respetando su desarrollo físico y emocional, al mismo tiempo que cuidamos nuestro cuerpo. Pero no todo es válido para portear, es importante saber las características básicas que debemos tener en cuenta a la hora de escoger para hacer un porteo seguro.
Adaptar el portabebés al bebé
Aunque el porteo ergonómico puede acompañarte durante toda la crianza, no todos los portabebés sirven para todas las edades ni para todos los cuerpos.
Es importante que el portabebés:
- Se adapte al tamaño, peso y etapa del bebé (no es igual un recién nacido que un peque de un año).
- Responda al uso que le darás (paseos largos, lactancia, casa, montaña, etc.).
- Se adapte también a las inquietudes y ritmo de tu peque: algunos necesitan más contacto y contención, otros más libertad de movimiento.
Repartir el peso correctamente
- El bebé debe ir colocado de forma simétrica, centrado frente a tu cuerpo, para evitar sobrecargar un lado o tensar el cuello y la espalda.
- Si tienes dudas, usa un espejo o pide ayuda a otra persona para revisar la postura.
- Un buen reparto del peso hará que puedas portear más tiempo, con menos esfuerzo y más disfrute.
La posición “ranita” o forma en “M”
La posición más segura y natural para el bebé es la llamada “posición ranita”, en la que:
- Las rodillas quedan más altas que la cadera, formando una “M”.
- El culito se acomoda dentro del portabebés como en un pequeño saquito.
- Las piernas se abren suavemente, sin forzar ni quedar colgando.
Esta postura reparte el peso correctamente y evita la presión sobre la zona genital, algo que ocurre cuando el bebé cuelga con las piernas rectas.
Columna redondeada: la forma en “C”
Durante los primeros meses, la espalda del bebé tiene una curvatura natural en “C”, que debemos respetar y acompañar, no forzar una postura recta.
Para lograrlo y que sea un porteo ergonómico:
- Hazle un pequeño gesto de retroversión pélvica, de forma que la pelvis del bebé mire hacia tu pecho, no hacia tu ombligo.
- Evita el porteo con el bebé mirando hacia afuera, ya que rompe esta curvatura, sobreestimula y puede comprometer su postura.
El bebé debe quedar mirando hacia tu cuerpo, con su espalda redondeada y contenida.
Altura de beso
Una forma fácil de comprobar si la altura es la correcta: el bebé debe quedar a la altura de tus besos.
Si al inclinarte un poco puedes besar su cabeza sin esfuerzo, está en la altura adecuada. Si queda muy abajo, reajusta las correas o la tela: un bebé demasiado bajo carga más tu espalda y pierde seguridad postural.
Sujeción firme, sin arrugas ni holguras
La tela del portabebés debe estar tensa y bien extendida, sin arrugas que puedan marcar la piel del bebé.
Debe dar una sujeción firme, pero sin oprimir. Si notas zonas sueltas o pliegues, reajusta antes de seguir caminando: las pequeñas holguras se amplifican con el movimiento y pueden alterar la postura del bebé.
Comprobación: vías respiratorias y confort
Siempre, antes y durante el porteo, asegúrate de que:
- El rostro del bebé está visible y despejado, sin hundirse hacia el pecho.
- Nada obstruye su nariz o boca.
- Respira con normalidad y se mantiene tranquilo.
Sobre todo escucha y observa a tu bebé: su incomodidad es la mejor señal de que algo puede necesitar reajuste.
Biomecánica del porteo en el cuerpo del adulto
El porteo ergonómico no solo tiene que darse en el bebé, sino también en la persona que le portea.
- El peso debe apoyarse en la zona lumbar y las caderas, no solo en los hombros.
- Cuanto más cerca esté el bebé de tu centro de gravedad, más ligera será la carga.
- El portabebés no debe limitar tus movimientos naturales: si puedes agacharte o caminar cómodamente, el ajuste es correcto.
Consejos para un porteo ergonómico cómodo y seguro
- Empieza poco a poco: unos minutos al día, hasta que ambos os sintáis cómodos y os acostumbréis.
- Comprueba el ajuste cada cierto tiempo.
- Usa ropa adecuada: ligera, sin costuras que molesten entre la tela.
- Evita el exceso de abrigo: el contacto corporal ya genera calor.
- Escucha a tu cuerpo: si algo duele, reajusta o pide asesoramiento.
- Cuida tu postura: hombros relajados, abdomen firme y respiración fluida.
Cada bebé, cuerpo y momento de la crianza son únicos. Por eso, aunque estas pautas te orientan, lo ideal es contar con la guía de una asesora de porteo que pueda ver tu postura y la de tu bebé en directo. En la red de profesionales de triVu encontrarás asesoras de porteo que pueden ayudarte a elegir el portabebés ideal y enseñarte cómo ajustarlo paso a paso para tener un porteo ergonómico.
El porteo ergonómico es un arte de conexión, escucha y cuidado mutuo. Cuando porteas de forma segura, respetas la fisiología de tu bebé, proteges tu cuerpo y refuerzas el vínculo desde la calma.


Leave a comment