
El inicio de la alimentación complementaria es un hito importante en el desarrollo de un bebé, tal y como vimos en este artículo. Si bien se dice comúnmente que la alimentación complementaria debería comenzar a los seis meses, esto no es una regla inamovible. La realidad es que cada bebé tiene su propio ritmo de desarrollo y, por lo tanto, el momento adecuado para comenzar a introducir alimentos sólidos puede variar. En este artículo, exploraremos cómo identificar el inicio de la alimentación complementaria y los requisitos que debe cumplir tu bebé antes de dar este paso.
La edad no lo es todo: ¿cuándo empezar?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la mayoría de las organizaciones pediátricas recomiendan que la alimentación complementaria comience alrededor de los seis meses de edad. Este momento es considerado óptimo porque es cuando el bebé suele estar físicamente preparado para manejar alimentos sólidos y su sistema digestivo es lo suficientemente maduro para procesarlos. No obstante, la edad exacta puede variar ligeramente de un bebé a otro. Algunos pueden estar listos unas semanas antes, mientras que otros pueden necesitar un poco más de tiempo.
Lo importante es prestar atención a las señales de preparación que da tu bebé para determinar el momento adecuado y no solo fijarse en el calendario. Forzar a un bebé a comenzar la alimentación complementaria antes de que esté preparado puede ser contraproducente, afectando su relación con la comida, su desarrollo físico y, potencialmente, su seguridad, tanto si hablamos de una introducción en formato triturado como en BLW (puedes conocer más de este método en este artículo).
Requisitos para comenzar la alimentación complementaria
Para asegurarte de que tu bebé esté listo para comenzar la alimentación complementaria, es fundamental que cumpla con ciertos requisitos. Estos indicadores de desarrollo aseguran que el bebé pueda manejar alimentos de manera segura y efectiva.
- Maduración corporal. El bebé debe ser capaz de mantener la cabeza y el cuello erguidos así como una postura sentada, con un apoyo mínimo si es necesario. Esto es esencial para tragar alimentos sólidos de manera segura y reducir el riesgo de asfixia. Un bebé que puede sentarse erguido tiene un mejor tono muscular, lo que le permite hacer la fuerza necesaria para manejar cualquier situación de atragantamiento que pudiera surgir.
- Perder el reflejo de extrusión. El reflejo de extrusión es un mecanismo natural de protección que tienen los bebés para evitar atragantarse con objetos sólidos. Este reflejo hace que el bebé empuje con la lengua hacia fuera cualquier alimento sólido que se le introduzca en la boca. Para comprobar si tu bebé ha perdido este reflejo, puedes acercarle una cucharita vacía a la boca. Si su respuesta es sacar la lengua en lugar de aceptar la cucharita, es probable que aún no esté listo para la alimentación complementaria.
- Interés en los alimentos. Otro indicador es el interés del bebé por la comida. Si cuando comes, tu bebé muestra curiosidad, intenta coger la comida de tu plato o sigue con la mirada cada uno de tus bocados, es una señal de que está listo para probar alimentos.
- Coordinación ojo-mano-boca. La capacidad del bebé para coger objetos y llevárselos a la boca es un indicativo de que tiene la coordinación ojo-mano-boca necesaria para manejar alimentos. Esta habilidad es esencial para que el bebé pueda alimentarse por sí mismo y disfrutar de la experiencia de probar nuevos alimentos.
Es importante destacar que estos requisitos no deben tomarse a la ligera. Todos son igual de importantes y deben cumplirse antes de comenzar la alimentación complementaria. No es recomendable comenzar esta etapa simplemente porque el bebé ha llegado a los seis meses o porque como padres estemos ansiosos por dar este nuevo paso. La seguridad y el bienestar del bebé deben ser siempre la prioridad, y debemos asegurarnos de que están preparados para ello.
Progresión de la alimentación complementaria
La alimentación complementaria debe introducirse de forma gradual. Inicialmente, ofreciendo una pequeña cantidad de alimento sólido una vez al día. Con el tiempo, se va aumentando la frecuencia y la cantidad de alimentos sólidos. Al inicio es posible que el bebé coma muy pequeñas porciones de alimentos o prácticamente nada, esto es normal, ya que el objetivo es que el bebé se acostumbre a los nuevos sabores y texturas. Es importante recordar que la leche materna o de fórmula sigue siendo la principal fuente de nutrición durante el primer año de vida. Los alimentos complementan, pero no reemplazan, la lactancia.
La alimentación complementaria es una etapa crucial en el desarrollo de tu bebé, una oportunidad para que descubra nuevos sabores, texturas y disfrute de la comida de una manera completamente nueva. Pero no es una carrera. Cada bebé tiene su propio tiempo, y lo más importante es asegurarse de que está listo para comenzar. Así que, cuando llegue el momento, observa a tu bebé y ten en cuenta los requisitos nombrados. Si los cumple, es probable que esté listo para dar este emocionante paso. Y si aún no está preparado, no te preocupes; dale tiempo. Tu bebé te mostrará cuando esté listo para comenzar.
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