
Como vimos en este artículo sobre la importancia del juego, el juego y el desarrollo infantil van estrechamente ligados. De 0 a 6 meses, el juego que necesitan los bebés no es complejo ni requiere de juguetes sofisticados. Más bien es un juego sensorial, basado en la exploración de texturas, formas y colores que les ayudan a conocer su cuerpo y el mundo que los rodea. Este tipo de interacción es fundamental para su crecimiento físico, cognitivo y emocional y sienta las bases para un desarrollo saludable en los años venideros.
Desde el momento en que nace, un bebé comienza a aprender y absorber información de su entorno. Aunque los recién nacidos pasan mucha parte de su tiempo durmiendo, las horas en que están despiertos son una oportunidad invaluable para interactuar con ellos. Podemos aprovechar estos momentos para fomentar el juego de diferentes maneras, siempre respetando sus señales de interés y cansancio para que sea una experiencia positiva. En este artículo hablaremos de esta primera etapa de juego de 0 a 6 meses y algunas ideas para llevarla a cabo.
Juego sensorial: descubriendo el mundo paso a paso
El juego sensorial de 0 a 6 meses se basa sobretodo en los sentidos de la vista, el oído y el tacto (en esta etapa, el gusto y el olfato están más centrados en la lactancia y en reconocer a sus cuidadores principales). Durante los primeros meses, los bebés están en una fase de descubrimiento constante. Cada textura nueva, cada color brillante y cada sonido desconocido son experiencias que contribuyen a su desarrollo neurológico y físico y les ayudan a conocer el nuevo mundo en el que están.
Descubriendo texturas y formas
Los bebés están programados para explorar el mundo con sus manos y boca, por lo que es beneficioso ofrecerles variedad de texturas y formas. Es importante que estos objetos sean seguros, es decir, que no tengan partes pequeñas que puedan desprenderse y ser ingeridas y que estén hechos de materiales no tóxicos. Al hacer que los sigan con la mirada o estiren los brazos para alcanzarlos, se está favoreciendo no solo su desarrollo sensorial, sino también su coordinación ojo-mano, su comprensión de la relación causa-efecto y el fortalecimiento de sus músculos. Puedes ofrecerle telas suaves o juguetes blandos y ligeros que sean fáciles de sostener para que comience a explorar con sus manitas.
También podemos hacer juegos que desarrollen su sentido de la vista, como el uso de espejos. Aunque todavía no entienden que es su propia imagen, mirar un espejo puede ayudarles a desarrollar la autoconciencia y la coordinación visual. Otra opción es usar las manos o juguetes para crear sombras en la pared, ya que los movimientos de estas sombras pueden captar su atención y animarlo a seguirlas con la mirada. Siempre hablando, sobretodo en esta etapa de 0 a 6 meses, de movimientos suaves, lentos y siguiendo las señales que nos marque el bebé.
La música y el baile
La música es otro gran elemento a tener en cuenta. Los sonidos suaves y melodiosos, ya sea escuchando canciones, cantando nosotras mismas o haciendo sonar sonajeros, son ideales para esta etapa de 0 a 6 meses. Estos sonidos ayudan a que el bebé comience a distinguir diferentes tonalidades y ritmos y, en el caso de los sonajeros, a entender la relación entre sus acciones y las respuestas del entorno, fortaleciendo su comprensión de causa y efecto.
Además a través de la música no solo se estimula el sentido del oído, sino también el sistema vestibular si le añadimos movimiento. El sistema vestibular es responsable del equilibrio y el control espacial. Cuando bailas con tu bebé en brazos, le estás ayudando a desarrollar este sistema a través de los movimientos y cambios de posición. Esta actividad no solo fortalece su sistema vestibular, sino que también le proporciona una sensación de seguridad, confort y es una excelente manera de fortalecer el vínculo emocional. El contacto cercano, el ritmo compartido y las sonrisas que se generan durante esta actividad crean una experiencia positiva para todos.
El movimiento libre
El movimiento libre es un concepto fundamental en la crianza respetuosa y el desarrollo infantil. Se refiere a permitir que el bebé se mueva y explore su cuerpo sin restricciones innecesarias, como cinturones o superficies cerradas que limitan su movimiento, ni forzándoles a tomar posturas para las que aún no están preparados. Este tipo de libertad de movimiento es esencial para el desarrollo muscular y la coordinación motora. Además, permite que el bebé explore su entorno a su propio ritmo, lo que es crucial para el desarrollo de la confianza y la autonomía.
Colocar al bebé en una manta en el suelo es una excelente manera de promover este tipo de juego, aunque pensemos que de 0 a 6 meses son muy pequeños, es una actividad que se puede iniciar en cualquier momento. Mientras están estirados boca arriba se les pueden mostrar diferentes objetos como peluches suaves, juguetes de goma o telas de diversas texturas, para que los vayan alcanzando ellos mismos a medida que se vayan fortaleciendo. Así, se le da la oportunidad de mover libremente sus extremidades, rodar y comenzar a darse la vuelta; además de tener una visión mucho más amplia de lo que se encuentra a su alrededor a si por ejemplo está en una cuna.
La importancia de hablar y leer a los bebés
Otro aspecto esencial del juego de 0 a 6 meses es la comunicación verbal. Aunque pueda parecer que un bebé tan pequeño no entiende lo que se le dice, escuchar la voz de sus padres es una experiencia profundamente reconfortante y educativa para él. Hablarle y narrar lo que sucede a su alrededor tiene un impacto significativo en su desarrollo cognitivo y emocional. Las sonrisas, las caricias y las miradas son formas básicas de juego que ayudan al bebé a desarrollar una sensación de seguridad y apego. Estas interacciones no solo son fundamentales para el desarrollo emocional del bebé, sino que también sientan las bases para habilidades cognitivas más complejas.
Otra manera de interaccionar con ellos es leyendo. Como podéis ver en este artículo del blog, leer cuentos va más allá de contar historias, sobretodo en una etapa tan temprana. Hablamos de estar presentes, de conexión, de atención, estarán conociendo distintas entonaciones, sonidos y, aunque nos parezca muy pronto, vocabulario, ya que el lenguaje se desarrolla antes de empezar a hablar. Es un hábito beneficioso en cualquier etapa de desarrollo, y no solo para los peques, sino también para nosotros si nos lo tomamos como algo que hagamos con conciencia y presencia.
Hablar y leerle a un bebé también tiene un efecto calmante. El sonido de la voz de los padres es uno de los primeros sonidos que reconoce un bebé, y escucharla le proporciona una sensación de seguridad y bienestar. Este tipo de interacción también ayuda a los padres a desarrollar la costumbre de explicar lo que sucede en el entorno, lo cual será muy útil cuando el bebé crezca y comience a hacer preguntas sobre el mundo que lo rodea.
Lo más importante: la presencia y el cariño
Aunque los juegos y las actividades de las que hemos hablado son sencillas de realizar, pero realmente un amplio mundo para los bebés, lo que más necesitan en sus primeros meses de vida es la presencia y el cariño de sus padres. Estos elementos son los que realmente les ayudan a sentirse seguros y amados en un mundo que es completamente nuevo para ellos. Los juegos sensoriales, la música y la lectura son herramientas que permiten a los padres interactuar con sus bebés de manera significativa, pero mucho mejor si son acompañadas de una actitud de amor y atención lo más plena posible.
El juego de 0 a 6 meses es una mezcla de exploración sensorial, movimiento libre y conexión emocional mucho más que simple entretenimiento. No es necesario complicarse con juguetes caros o actividades elaboradas; al ofrecerles interacciones simples y cotidianas, texturas, palabras y, sobre todo, amor, se está proporcionando a los bebés todo lo que necesitan para crecer y desarrollarse de manera saludable y feliz. Así que disfruta de estos primeros meses de juego con tu bebé, cada sonrisa y cada caricia, sabiendo que cada momento compartido os quedará para el futuro.
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