
Seguramente alguna vez hemos escuchado, o dicho, eso de “es que por más juguetes que le compre, acaba jugando con la caja”. Y es que el juego es algo importantísimo en la infancia y el desarrollo infantil, pero los juguetes no tienen porqué serlo. Es común ver a peques más interesados en los embalajes que en el contenido, y esto tiene una explicación muy lógica: lo que realmente importa es la actividad, la exploración y la creatividad que jugar despierta. En este artículo, exploraremos la diferencia entre juego y juguete y cómo podemos escoger aquellos que acompañen a nuestros peques de la mejor manera posible.
Diferencia entre juego y juguete
Jugar es una actividad libre y voluntaria que proporciona placer y diversión. A través de él, los peques imitan, experimentan y descubren el mundo que les rodea. El juego puede ser físico, como correr y saltar; cognitivo, como resolver rompecabezas; o social, como el cambio de roles donde los peques asumen diferentes personajes o situaciones. Es fundamental para su desarrollo integral porque fomenta la creatividad, la imaginación, las habilidades sociales, la motricidad y la autoconfianza.
Por otro lado, los juguetes son los objetos que los niños utilizan mientras juegan. Estos pueden ser desde objetos simples como una pelota, hasta juguetes más complejos como bloques de construcción. Los juguetes sirven como herramientas que facilitan el juego, pero no son imprescindibles para que éste ocurra. Además, un peque puede jugar con cualquier objeto cotidiano o incluso sin objetos, utilizando solamente su imaginación o lo que encuentre por el espacio en el que esté.
El valor del juego libre
El juego libre es una actividad fundamental en el desarrollo infantil que proporciona oportunidades para crecer de manera holística. Se define como el tiempo durante el cual los peques juegan sin estructuras, reglas estrictas o la dirección de personas adultas, permitiéndoles explorar, crear y aprender a su propio ritmo. Las personas adultas están como facilitadoras, proporcionando un entorno seguro y recursos para que se dé, y observadoras por si los peques necesitan algún tipo de información para el desarrollo del mismo.
Nuestros peques no necesitan juguetes con luces, sonidos y que se muevan solos. Éstos, aunque atractivos a primera vista, no suelen fomentar el juego libre. Simplemente, los niños se quedan mirando el juguete como sujetos pasivos que esperan a que la actividad se desarrolle sola o con una interacción mínima por su parte. En cambio, el juego libre es aquel en el que pueden usar su imaginación, creatividad y habilidades motoras sin restricciones. Además, les permite expresarse y explorar el mundo que les rodea de manera segura y controlada.
Juguetes que fomentan el aprendizaje y la imaginación
Los juguetes que fomentan la imaginación y el aprendizaje suelen ser simples y versátiles. Por ejemplo bloques de madera, piezas de construcción, juguetes de encaje y materiales de arte. Estos juguetes no solo entretienen, sino que también educan, ayudando a los peques a desarrollar habilidades importantes mientras juegan. Además permiten múltiples formas para jugar y no tienen una función única. La mejor forma de saber qué juguete necesita es observar, observar y observar: ver sus habilidades, sus intereses y qué les llama la atención.
Idealmente, los juguetes deberían estar hechos de materiales seguros, naturales, no tóxicos y duraderos, como madera o algodón, que además suelen ser más sostenibles. Pero también deberíamos fijarnos en que sean adecuados a su edad. Un juguete demasiado complejo puede frustar al peque, mientras que uno demasiado simple puede aburrirlo. Otra opción es proporcionarles juguetes evolutivos, que se adaptan y crecen con ellos, acompañándoles en sus diferentes etapas de desarrollo. Éstos están diseñados para ser utilizados de múltiples formas a medida que el niño crece, proporcionando nuevos desafíos y formas de usar a lo largo del tiempo.
Soluciones cotidianas
Muchas veces hacemos un gasto, ya no solo económico, sino de recursos, en algo que podemos solucionar con elementos de nuestro día a día. Por ejemplo, podemos proporcionar materiales reciclables para manualidades como cartones, botellas de plástico, papeles y telas, que pueden convertirse en maravillosos juguetes cuando se les da un poco de imaginación. Estos materiales no solo son accesibles, sostenibles y prácticos, sino que también enseñan a los niños el valor del reciclaje y la reutilización.
Jugar es fundamental en la infancia y es a través de ello que los peques aprenden y se desarrollan de manera integral, y los juguetes, como herramientas, deben ser cuidadosamente seleccionados para garantizar que sean seguros, apropiados para la edad y fomenten el desarrollo en todas sus formas. Jugar es más que una actividad; es una herramienta poderosa para el desarrollo integral de nuestros peques y que nos hace también conocerles mejor ¡observemos y aprendamos junto a ellos!
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